Rodrigo Denardi Vicentini, de 31 años, llegó a Rusia para ver el Mundial de fútbol con un pasaporte italiano falso.

 

Vivía y trabajaba en Reino Unido, pero la Interpol -la mayor organización de policía internacional- le buscaba desde hacía más de dos años. Por eso tenía una orden de arresto internacional.

 

“Ver acá los partidos del Mundial es desesperante.” La voz sale del corazón del cuerpo técnico de la selección , en medio de una concentración desolada. No hay plan de entrenamiento en marcha ni analistas de videos diseccionando al próximo rival; tampoco apuros en la cocina para darles de comer a las 90 personas que vivieron aquí hasta el sábado. Los que todavía quedan parecen zombies, yendo de acá para allá sin nada que hacer: sólo esperar. De fondo, por los canales de TV salen relatos argentinos de Brasil-México, gracias a la conexión satelital que traen los canales de allá. Un operario de mantenimiento frena su impulso: no imaginaba encontrar tantas caras frente a la tele cuando le dijeron que desconectara todo. ¿Cuándo se irán? La misma pregunta sobrevuela también la cabeza de Claudio “Chiqui” Tapia , pero está dirigida al staff técnico.

 

El equipo de Roberto Martínez ganó por 3-2. Haraguchi e Inui adelantaron a los asiáticos, pero Vertonghen, Fellaini y Chadli revirtieron el marcador para el elenco europeo, que en la próxima ronda jugará ante Brasil.

El entrenador Jorge Sampaoli desdramatizó hoy el plan que Francia organizó para frenar la habilidad y desequilibrio del capitán Lionel Messi y contraatacó: “Nosotros tenemos uno para potenciarlo”.